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The
Tangueros Monthly Newsletter |
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Progreso era lo de antes
In his unforgettable book, whose title, subject and date of issue have just slipped from our mind, Franz Kafka describes what may be defined as the best expression of indifference to Christmas, that's to say the Rabbi of Prague who used to dedicate the Holy Day to the cutting of the toilet paper's year supply. Our Newsletter, without showing off to be some toilet paper, would like to give our fond readers this special Xmas number containing at least two gifts: an article by Julio Cortazar and an interview with the Chino Perico, who is one of the greatest milongueros in Buenos Aires. While Cortazar, even though unawarely, jumps in the everlasting polemic about the evolution of the Tango styles, the Chino speaks as cool as only a Villa Urquiza legend can do. Actually, both pieces are useful for those who want to be well-orientend on the dancefloors, especially in times like these, when the same old steps, performed with bridles-driven studied shabbiness, represent the so-called upgrade to this "New" Rococo Tango. Some of the Chino's words, as well as his rare but very elegant pas de deux with the Rusa at the Sunderland, are to be casted in gold. Nevertheless, we wish you a good reading and a big 2005.
Los
niños son por naturaleza desagradecidos, cosa comprensible puesto que no hacen
más que imitar a sus amantes padres, así los de ahora vuelven de la escuela,
aprietan un botón y se sientan a ver el teledrama del día, sin ocurrírseles
pensar un solo instante en esa maravilla tecnológica que representa la televisión.
Por eso será inútil insistir ante los párvulos en la historia del progreso
científico, aprovechando la primera ocasión favorable, digamos el paso de un
estrepitoso avión a reacción, a fin de mostrar a los jóvenes los admirables
resultados del esfuerzo humano.
El ejemplo del 'Jet" es una
de las mejores pruebas. Cualquiera sabe, aun sin haber viajado en ellos, lo que
representan los aviones modernos: velocidad, silencio en la cabina, estabilidad,
radio de acción. Pero la ciencia es por antonomasia una búsqueda sin término,
y los "Jets" no han tardado en quedar atrás, superados por nuevas y más
portentosas muestras del ingenio humano. Con todos sus adelantos esos aviones
tenían numerosas desventajas, hasta el día en que fueron sustituidos por los
aviones de hélice. Esta conquista representó un importante progreso, pues al
volar a poca velocidad y altura el piloto tenía mayores posibilidades de fijar
el rumbo y de efectuar en buenas condiciones de seguridad las maniobras de
despegue y aterrizaje. No obstante, los técnicos siguieron trabajando en busca
de medios de comunicación aun más aventajados, y así dieron a conocer con
breve intervalo dos descubrimientos capitales: nos referimos a los barcos de
vapor y al ferrocarril. Por primera vez, y gracias a ellos, se logró la
conquista extraordinaria de viajar al nivel del suelo, con el inapreciable
margen de seguridad que ello representaba.
Sigamos paralelamente la evolución de estas técnicas, comenzando por la
navegación marítima. El peligro de los incendios, tan frecuente en alta mar,
incitó a los ingenieros a encontrar un sistema más seguro: así fueron
naciendo la navegación a vela y más tarde (aunque la cronología no es segura)
el remo como el medio más aventajado para propulsar las naves.
Este progreso era considerable, pero los naufragios se repetían de tiempo en
tiempo por razones diversas, hasta que los adelantos técnicos proporcionaron un
método seguro y perfeccionado para desplazarse en el agua. Nos referimos por
supuesto a la natación, más allá de la cual no parece haber progreso posible,
aunque desde luego la ciencia es pródiga en sorpresas.
Por lo que toca a los ferrocarriles, sus ventajas eran notorias con relación a
los aviones, pero a su turno fueron superados por las diligencias, vehículos
que no contaminaban el aire con el humo del petróleo o el carbón, y que permitían
admirar las bellezas del paisaje y el vigor de los caballos de tiro. La
bicicleta, medio de transporte altamente científico, se sitúa históricamente
entre la diligencia y el ferrocarril, sin que pueda definirse exactamente el
momento de su aparición. Se sabe en cambio, y ello constituye el último eslabón
del progreso, que la incomodidad innegable de las diligencias aguzó el ingenio
humano a tal punto que no tardó en inventarse un medio de viaje incomparable,
el de andar a pie.
Peatones y nadadores constituyen así el coronamiento de la pirámide científica,
como cabe comprobar en cualquier playa cuando se ve a los paseantes del malecón
que a su vez observan complacidos las evoluciones de los bañistas. Quizá sea
por eso que hay tanta gente en las playas, puesto que los progresos de la técnica,
aunque ignorados por muchos niños, terminan siendo aclamados por la humanidad
entera, sobre todo en época de las vacaciones pagas.
© Julio Cortazar
Compàs y Elegancia
A las cinco de la tarde, Ricardo Ponce emerge de las profundidades del Ministerio de Economia. Desde hace casi tres décadas pasa ocho horas diarias en el segundo subsuelo; su improbable misiòn es velar por la transparencia de la cartera de Hacienda, en calidad de encargado de Vidrerìa del edificio. Ponce es conocido en los salones de tango de Villa Urquiza, Saavedra y el Centro como el Chino Perico, y célebre por su estilo de baile. Puntano, penúltimo de doce hermanos, llegó a Buenos Aires con su madre a los cuatro años, y desde los quince frecuenta clubes, milongas y prácticas de tango. Conociò los bailes con grandes orquestas del Defensores de Florida de mediados de los 50, y formò parte de la resistencia del Gotan, de Beccar, en la decada del 70. Se jacta de no subir jamàs a un escenario como profesional y raras veces accede a dar una exhibiciòn en pista. Perico afirma que "el milonguero pierde el àngel" cuando se profesionaliza.
A
lo largo de tantos años, ¿presenció muchos cambios de tendencias en los
estilos de baile?
Ahora
hay dos o tres clases de baile, y está ese estilo que llaman "milonguero",
que no es milonguero: es un baile apretado de pasos cortitos que se inventó en
el Almagro, un salón que justo al milonguero no le gustaba, por ser para
enganche. Lo demás, todo lo que puedan hacer ahora, a nivel pasos, ya lo
hicimos nosotros.
La
tradición más reconocida es la de Villa Urquiza. ¿Cómo se originó ese
estilo de baile que identifica al barrio?
Ese
estilo es compás y elegancia. El misterio de Villa Urquiza fue un señor que se
llamaba Luis Lemos, al que le decían Milonguita.
Nunca hubo un bailarín semejante. Vestía como un doctor, se hacía los sacos y
los zapatos a medida, tenía una elegancia única y era un ángel bailando. El
inspiró el estilo del barrio desde el 45 en adelante: los muchachos querían,
no superarlo, pero al menos acercarse a él; entonces en Villa Urquiza pararse
bien era todo. Veías a esos muchachos y esas chicas y no sabías con cuál
quedarte. Los tipos parecían perchas, ni una arruga. Con Milonguita
llegamos a ser amigos. Falleció.
¿Cómo
elige una compañera en el baile?
La
verdad, yo fui cambiando. Hasta los 25 bailaba con las chicas que bailaban bien.
Pero después me empezó a dar no sé qué ver chicas que no bailaban, y una vez
una me dijo: "Chino, ¿por qué no me sacás una pieza? Si ven que vos me
sacás, me sacan todos". Y después: "Gracias, Chino, bailé toda la
noche". En otra época iba a los bailes y sacaba a la que me gustaba, no me
importaba que no supiera nada, aunque bailara arriba de los pies míos me daba
igual. Ahora bailo mayormente con chicas amigas, y a veces me quedo sentado,
charlando con los muchachos, tomando una copa, y otra. Hasta que en una de esas
escucho un tango que me gusta especialmente, por ejemplo Se va el tren,
por Miguel Caló, y entonces sí tengo que salir a bailar.
¿Qué
orquestas prefiere para bailar?
Yo
bailo con cualquier orquesta. En su tiempo seguía a Troilo y a Pugliese. Uno
baila según la orquesta: si bailo con D'Arienzo o con Tanturi, las pausas son más
cortas; con Pugliese, crecen. Miguel Caló me gusta mucho, no hay mejor orquesta
para enamorar una chica.
Creció
en Buenos Aires y se hizo milonguero. ¿Cómo fue su llegada desde Villa
Mercedes?
Yo
vine de chiquito con la pluma puesta, como se dice. Era "de afuera",
me quedaba con la boca abierta viendo las casas de alto.
En
la milonga, ¿también le costó integrarse?
No.
El que baila se defiende en la pista.
© Pagina 12, 2001