The Tangueros Monthly Newsletter
international edition - december 2004

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Progreso era lo de antes

In his unforgettable book, whose title, subject and date of issue have just slipped from our mind, Franz Kafka describes what may be defined as the best expression of indifference to Christmas, that's to say the Rabbi of Prague who used to dedicate the Holy Day to the cutting of the toilet paper's year supply. Our Newsletter, without showing off to be some toilet paper, would like to give our fond readers this special Xmas number containing at least two gifts: an article by Julio Cortazar and an interview with the Chino Perico, who is one of the greatest milongueros in Buenos Aires. While Cortazar, even though unawarely, jumps in the everlasting polemic about the evolution of the Tango styles, the Chino speaks as cool as only a Villa Urquiza legend can do. Actually, both pieces are useful for those who want to be well-orientend on the dancefloors, especially in times like these, when the same old steps, performed with bridles-driven studied shabbiness, represent the so-called upgrade to this "New" Rococo Tango. Some of the Chino's words, as well as his rare but very elegant pas de deux with the Rusa at the Sunderland, are to be casted in gold. Nevertheless, we wish you a good reading and a big 2005.

Los niños son por naturaleza desagradecidos, cosa comprensible puesto que no hacen más que imitar a sus amantes padres, así los de ahora vuelven de la escuela, aprietan un botón y se sientan a ver el teledrama del día, sin ocurrírseles pensar un solo instante en esa maravilla tecnológica que representa la televisión. Por eso será inútil insistir ante los párvulos en la historia del progreso científico, aprovechando la primera ocasión favorable, digamos el paso de un estrepitoso avión a reacción, a fin de mostrar a los jóvenes los admirables resultados del esfuerzo humano.
El ejemplo del 'Jet" es una de las mejores pruebas. Cualquiera sabe, aun sin haber viajado en ellos, lo que representan los aviones modernos: velocidad, silencio en la cabina, estabilidad, radio de acción. Pero la ciencia es por antonomasia una búsqueda sin término, y los "Jets" no han tardado en quedar atrás, superados por nuevas y más portentosas muestras del ingenio humano. Con todos sus adelantos esos aviones tenían numerosas desventajas, hasta el día en que fueron sustituidos por los aviones de hélice. Esta conquista representó un importante progreso, pues al volar a poca velocidad y altura el piloto tenía mayores posibilidades de fijar el rumbo y de efectuar en buenas condiciones de seguridad las maniobras de despegue y aterrizaje. No obstante, los técnicos siguieron trabajando en busca de medios de comunicación aun más aventajados, y así dieron a conocer con breve intervalo dos descubrimientos capitales: nos referimos a los barcos de vapor y al ferrocarril. Por primera vez, y gracias a ellos, se logró la conquista extraordinaria de viajar al nivel del suelo, con el inapreciable margen de seguridad que ello representaba.
Sigamos paralelamente la evolución de estas técnicas, comenzando por la navegación marítima. El peligro de los incendios, tan frecuente en alta mar, incitó a los ingenieros a encontrar un sistema más seguro: así fueron naciendo la navegación a vela y más tarde (aunque la cronología no es segura) el remo como el medio más aventajado para propulsar las naves.
Este progreso era considerable, pero los naufragios se repetían de tiempo en tiempo por razones diversas, hasta que los adelantos técnicos proporcionaron un método seguro y perfeccionado para desplazarse en el agua. Nos referimos por supuesto a la natación, más allá de la cual no parece haber progreso posible, aunque desde luego la ciencia es pródiga en sorpresas.
Por lo que toca a los ferrocarriles, sus ventajas eran notorias con relación a los aviones, pero a su turno fueron superados por las diligencias, vehículos que no contaminaban el aire con el humo del petróleo o el carbón, y que permitían admirar las bellezas del paisaje y el vigor de los caballos de tiro. La bicicleta, medio de transporte altamente científico, se sitúa históricamente entre la diligencia y el ferrocarril, sin que pueda definirse exactamente el momento de su aparición. Se sabe en cambio, y ello constituye el último eslabón del progreso, que la incomodidad innegable de las diligencias aguzó el ingenio humano a tal punto que no tardó en inventarse un medio de viaje incomparable, el de andar a pie.
Peatones y nadadores constituyen así el coronamiento de la pirámide científica, como cabe comprobar en cualquier playa cuando se ve a los paseantes del malecón que a su vez observan complacidos las evoluciones de los bañistas. Quizá sea por eso que hay tanta gente en las playas, puesto que los progresos de la técnica, aunque ignorados por muchos niños, terminan siendo aclamados por la humanidad entera, sobre todo en época de las vacaciones pagas.

© Julio Cortazar

 

Compàs y Elegancia

A las cinco de la tarde, Ricardo Ponce emerge de las profundidades del Ministerio de Economia. Desde hace casi tres décadas pasa ocho horas diarias en el segundo subsuelo; su improbable misiòn es velar por la transparencia de la cartera de Hacienda, en calidad de encargado de Vidrerìa del edificio. Ponce es conocido en los salones de tango de Villa Urquiza, Saavedra y el Centro como el Chino Perico, y célebre por su estilo de baile. Puntano, penúltimo de doce hermanos, llegó a Buenos Aires con su madre a los cuatro años, y desde los quince frecuenta clubes, milongas y prácticas de tango. Conociò los bailes con grandes orquestas del Defensores de Florida de mediados de los 50, y formò parte de la resistencia del Gotan, de Beccar, en la decada del 70. Se jacta de no subir jamàs a un escenario como profesional y raras veces accede a dar una exhibiciòn en pista. Perico afirma que "el milonguero pierde el àngel" cuando se profesionaliza.

A lo largo de tantos años, ¿presenció muchos cambios de tendencias en los estilos de baile?

Ahora hay dos o tres clases de baile, y está ese estilo que llaman "milonguero", que no es milonguero: es un baile apretado de pasos cortitos que se inventó en el Almagro, un salón que justo al milonguero no le gustaba, por ser para enganche. Lo demás, todo lo que puedan hacer ahora, a nivel pasos, ya lo hicimos nosotros.

La tradición más reconocida es la de Villa Urquiza. ¿Cómo se originó ese estilo de baile que identifica al barrio?

Ese estilo es compás y elegancia. El misterio de Villa Urquiza fue un señor que se llamaba Luis Lemos, al que le decían Milonguita. Nunca hubo un bailarín semejante. Vestía como un doctor, se hacía los sacos y los zapatos a medida, tenía una elegancia única y era un ángel bailando. El inspiró el estilo del barrio desde el 45 en adelante: los muchachos querían, no superarlo, pero al menos acercarse a él; entonces en Villa Urquiza pararse bien era todo. Veías a esos muchachos y esas chicas y no sabías con cuál quedarte. Los tipos parecían perchas, ni una arruga. Con Milonguita llegamos a ser amigos. Falleció.

¿Cómo elige una compañera en el baile?

La verdad, yo fui cambiando. Hasta los 25 bailaba con las chicas que bailaban bien. Pero después me empezó a dar no sé qué ver chicas que no bailaban, y una vez una me dijo: "Chino, ¿por qué no me sacás una pieza? Si ven que vos me sacás, me sacan todos". Y después: "Gracias, Chino, bailé toda la noche". En otra época iba a los bailes y sacaba a la que me gustaba, no me importaba que no supiera nada, aunque bailara arriba de los pies míos me daba igual. Ahora bailo mayormente con chicas amigas, y a veces me quedo sentado, charlando con los muchachos, tomando una copa, y otra. Hasta que en una de esas escucho un tango que me gusta especialmente, por ejemplo Se va el tren, por Miguel Caló, y entonces sí tengo que salir a bailar.

¿Qué orquestas prefiere para bailar?

Yo bailo con cualquier orquesta. En su tiempo seguía a Troilo y a Pugliese. Uno baila según la orquesta: si bailo con D'Arienzo o con Tanturi, las pausas son más cortas; con Pugliese, crecen. Miguel Caló me gusta mucho, no hay mejor orquesta para enamorar una chica.

Creció en Buenos Aires y se hizo milonguero. ¿Cómo fue su llegada desde Villa Mercedes?

Yo vine de chiquito con la pluma puesta, como se dice. Era "de afuera", me quedaba con la boca abierta viendo las casas de alto.

En la milonga, ¿también le costó integrarse?

No. El que baila se defiende en la pista.

© Pagina 12, 2001


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