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UN
CORTO Y UNA QUEBRADA
di
Julio Nudler
Giusto
tre anni or sono, realizzammo per conto della Lizard Edizioni un
vecchio progetto che a suo tempo avevamo vagheggiato con Hugo
Pratt: un disco di Tango dedicato a Corto Maltese e che in
qualche modo fosse la colonna sonora di una sua nuova avventura
in Argentina. Julio Nudler ha in seguito raccontato la storia
del nostro libro/CD dalle pagine di Radar, il supplemento
culturale del quotidiano Pagina/12 di Buenos Aires.
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Fueron
tres noches a comienzos de septiembre, en la sala de Cochabamba 370. Por
primera vez en Buenos Aires, tocaba el bandoneonista César Stroscio con
su trío Esquina. Tan capaces de sacudir con una milonga desafiante como
de tantear los bordes disonantes de la vanguardia, confirmaban que hoy
el mejor tango renovador se hace lejos de la Argentina (por músicos
como Juan Carlos Carrasco, Juan José Mosalini, Gustavo Beytelmann y el
propio Stroscio), o se crea aquí pero para auditorios lejanos (caso
Pablo Ziegier). Los "esquineros" traían bajo el brazo la
aventura tanguera de Corto Maltés, en un libro donde el personaje por
excelencia de Hugo Pratt, su marinero errante, se acompaña con la música
del trío.
Todo se había gestado en Italia en 1991 a través de Marco Castellani,
representante del trío Esquina en la península. De
él fue la idea de crear "los tangos de Corto Maltés". El
libro Tango, de Pratt, ya había aparecido en blanco y negro, con la
historieta ambientada en prostíbulos argentinos e impregnada de tango,
como homenaje a una ramera judeo-polaca, Louise Brookszowyc. Pensando
que el historietista de Rimini se había formado en Buenos Aires (adonde
llegó en 1949 y donde vivió hasta mediados de la década del 60), ese
delirio de sobremesa, concebido tras un concierto, cobró forma. Pero la
empresa no era sencilla: sólo llegar hasta Pratt, que vivía aislado en
Suiza, era todo un tema.
Marco obtuvo finalmente su dirección. Le escribió, le envió el boletín
de tango que publicaba y el primer disco del trío, que por entonces
incluía a la cantante Susana Rizzi. La respuesta tardó seis meses,
pero fue la que esperaban: Pratt aceptaba encantado la idea y le prometía
a Marco una cita en Venecia. Cuando se encontraron, tras hablar durante
horas sobre el personaje y las contradicciones e incongruencias que
Marco le descubriera, Pratt le dijo: "Castellani, me parece que
usted conoce a Corto Maltés mucho mejor que yo".
El primer proyecto quedó trazado en ese momento: Pratt escribiría una
nueva historieta, con un argumento que calzara con los tangos que
Stroscio y Claudio "Pino" Enríquez, el guitarrista del trío
Esquina, compondrían para un disco dedicado al personaje que Pratt
concibió en La Boca pero lanzó recién en 1967, después de su regreso
a Europa, donde ganó una enorme repercusión, sobre todo entre públicos
intelectuales. Pero el proyecto disgustó a los editores de Pratt,
particularmente al francés, que se opuso a mezclar un libro con un
disco. Al morir Pratt en agosto de 1995 (tanto para Le Monde como para
Libération su desaparición fue nota de tapa, y los dos titularon algo
así como "Se nos fue Corto Maltés"), la idea pareció
definitivamente frustrada. Los miembros de Esquina jamás habían
llegado a verse siquiera con el dibujante.
Cuatro años después, la quinta y última mujer de Pratt, Patricia
Zanetti, a quien él le legó los derechos de edición (la sucesión de
Pratt es una intrincada historia aparte, protagonizada por todas sus
esposas y los hijos que tuvo con cada una), reflotó el proyecto. A
falta de una nueva tira, el disco quedaría inseparablemente inserto en
una redacción de Tango, ya no en blanco y negro sino coloreada por la
propia Patricia. Fueron
lanzados así, para las Navidades de 1998, 25 mil ejemplares en cinco
idiomas: italiano, francés, alemán, portugués y español.
La concreción del viejo proyecto fue tan precipitada que César
y Pino sólo alcanzaron a crear dos temas alusivos a la serie: “Corto
y Louise” y “La Senegalesa”, que abren el CD adjunto al libro. En
las restantes nueve bandas hay otras vinculadas de algún modo con esta
aventura. "Ojos negros" (de Vicente Greco) figura porque, en
otra andanza de Corto, cuando éste se marcha de Brasil, una mujer le
dice que nunca olvidará sus negros ojos. En otra, estando Corto en
Siberia, le pregunta asombrado a su interlocutor: “¿Cómo, no conocés
a Arolas? ¡Sos un estúpido!"
Por eso están en el disco "La cachila" y "Maipo",
dos de los tangos más notables de El Tigre de¡ Bandoneón. "Siempre
París" (de Virgilio Expósito) recuerda el amor de Pratt por esa
ciudad. "Decarísimo" (de Piazzolla) está porque Pratt admiró
y apoyó a Astor desde el primer momento, y también por los hermanos De
Caro Julio y Francisco que revolucionaron el tango para la misma época
en que Corto iba en busca de la muchacha esclavizada por los rufianes de
la Varsovia, luego Zwi Migdal. El fanatismo de Pratt por Aníbal Troilo,
a quien conoció en un baño turco, justifica la inclusión de varios
temas (entre ellos, "Mi refugio" y el vals "Un placer"),
interpretados con los mismos arreglos con que los tocaban Pichuco y
Roberto Grela.
El
trío Esquina nació en 1991, como la idea de los tangos de Corto Maltés,
cuando Pino Enríquez se instaló en París (desde marzo de este año
está de nuevo en Buenos Aires, aunque resuelto a no dejar morir por eso
el conjunto, ni abandonar su taller parisino de tango para adolescentes).
Por entonces, Stroscio y el
bajista Carlos Carlsen, ambos provenientes del Cuarteto Cedrón,
buscaban un guitarrista. Los tres comenzaron a actuar en París y en
Barcelona, con la cantante Susana Rizzi y un repertorio que mezclaba a
Eduardo Rovira con poemas de Machado o de Alberto Szpunberg,
musicalizados por Stroscio. La formación actual del trío, ya sin voz,
se consolidaría en 1995 con el ingreso del contrabajista Hubert Tissier.
El primer CD del grupo, Musíques du Río de la Plata, se despliega en
un arco que abarca desde Anselmo Aieta hasta Rovira, a quien Stroscio
había frecuentado en los años '60, cuando con Juan Cedrón tenían el
ya irrepetible Gotán, donde también tocaba Piazzolla. De todas formas,
Esquina realiza una relectura del material de Rovira, apartándose de
los códigos del propio compositor. En un nuevo disco, ya a medio grabar,
predominarán temas escritos por Stroscio y Enríquez, y entre éstos
algunos que seguirán glosando la historieta de Pratt.
Esquina fue incorporado en los últimos años por Peter Gabriel al
elenco de Womad (Worid Music and Dance), lo que les permitió mostrar su
música en festivales celebrados en distintas partes del mundo, de
Estados Unidos a Singapur, de Inglaterra a Sudáfrica. Fuera de esto, el
trío orbita con su tango más en los circuitos europeos de la música
de cámara y del jazz que en los específicamente tangueros, distante
como está su lenguaje del tango-danza. Con las presentaciones de
septiembre en el STAC (San Telmo Arte Club) quisieron probar la reacción
del público de Buenos Aires, que recibió fascinado esta calidad de
tango, virtuoso e imaginativo, alejado de los estereotipos. Tal vez
regresen a comienzos de diciembre, ya oficialmente invitados al Festival
de Tango. En todo caso, para abril del 2000 están programados en el
Teatro San Martín, para dar recitales en la sala Casacuberta. Y quizás,
entretanto, su música empiece a ser escuchada en la Argentina, como sería
natural.
©
Julio
Nudler
Originalmente publicado en el
suplemento RADAR de Página/12 el 10/10/99
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