TQR 12: december 9, 2006

 

El arte de la autobiografìa

por Macedonio Fernandez

Everybody knows that tango is an army without private soldiers. So, how can the average user or the candidate-dancer make head or tail of this jumbled officers in this noisy carnival of marvels? Simple: he reads their CVs. That's the moment when the Macedonian Muse, who rules the creation of profitable autobiographies, starts working: with a well-done, uninhibited and made-to-measure autobiography, the brand new genius can be a dazzling himself at last, casting off the dress that made him look like, as Adolfo Bioy Casares used to say, a stranger seen from behind.

 


Autobiografìa no se sabe de quién
o
autobiografìa de un desconocido hasta el punto de no saberse si es él*

Si es cierto lo que repetidamente los diarios de Moròn, sobresaltados de noticias, informan a todos los que en el mundo se duermen por saberlo, que el conocido bailarìn oral Banzo Lopez o Chicho Rodriguez o a lo mejor Mastronzo o Buzardo, inconfundible notoriedad de la danza contemporànea cuya celebridad crece dìa a dìa y no tardarà, pues todavìa no se sabe lo conocido que es, en llegar al publico, serìa el ùnico que tuvo el recato, la exquisitez nueva y ùltima sensibilidad de no ser sabido, aun en los instantes de su mayor popularidad, que él aprovechò para ocultarse, como lo harà ahora en esta autobiografìa, en la que se ha refugiado para conservarse incògnito. Popularidad que ha quedado también sin saberse, y que marca y descubre a tantos de quienes lo que se celebraba era ignorarlos.
Y tan personal, hasta el extremo de no encontràrsele un parecido de detalle con ningùn otro. Hecho el catàlogo de personas de las cuales nada se sabe, y que no pasan de ocho o diez, no se encuentra en la lista una que se asemeje ni siquiera en el “aire de desconocido”, que tanto dice y hace reconocerlo.

Debo al lector la explicaciòn de còmo llegué a la instauraciòn del género de la “autobiografìa escrita por otro”. Por ejemplo, advertì que hay, ademàs para que nadie quede sin publicidad, el modelo de biografìa sacada en instantànea, por cualquier persona con quien tengamos un accidente injusto en la calle. Por poco competente en improperios que ella sea, harà en dos minutos la nòmina de nuestros defectos, reconociéndolos paladinamente uno tras otro, y al mismo tiempo que nos invitarà desentonadamente a sostituirlos por las virtudes que a ella le adornan, harà cuanto estarà en sus manos, y otras extremidades, para que el de los dos que necesita botica seamos nosotros. ¿Qué escritor puede en estilo tan de acto primo, tan sincero y acertador en sus pàginas, biografiar como ese hombre en un momento de tanta actividad y vehemencia y en que le es tan urgente pintarnos de cuerpo entero, al mismo tiempo que nos lo aporrea? En una incidencia de éstas es donde el màs modesto de nosotros tiene la alegrìa de saber cuànto se le conoce, en una ciudad donde creìa vivir ignorado.
En fin, muchos libros aparecen con un retrato en la tapa; ¿esto indica que son los que tienen autor?; yo creìa que las autobiografìas eran los libros con autor y que uno mismo debe hacerlos por ser el mejor informado de la propia persona, y son, por tanto, obras en que el autor es desde el principio al fin quien las escribe y esto para hablar solo de sì mismo, dos circumstancias poco atrayentes y sociales. Quien habla exclusivamente y siempre de sì mismo hace la inmodestia de las autobiografìas; este aspecto poco atrayente es salvado totalmente en mi autobiografìa mediante el recurso de haberla hecho otra persona.
Esta es la explicaciòn que os debìa.

Aunque no afirmarìamos que falte quien ignore mejor a este autobiografiado (y si lo supiéramos le rendirìamos la pluma como el màs autorizado), firmamos la presente autobiografìa en razòn de que ignoràndose tanto de él toda persona puede ser su autobiografiado y tener la honrada inseguridad de, casualmente, no serlo; no podemos decir que seamos los màs informados en ignorarlo y por ello los llamados a cuidar la conservaciòn de la ignorancia acerca de él, difundiéndola en libros y alusiones.
Entre las frases sabias que de él ignoramos que haya dicho, y lo ignoramos de su propia boca confidencial, recordemos “que la parte que no se sabe de un hombre es lo que lo hace conocido”, y también que “la popularidad y la autobiografìa o la confesiòn biogràfica son las dos oportunidades màs logradas de ocultarse, al par de la fiel fotografìa”.
También ignoramos que soliò decir que las biografìas, autobiografìas y entrevistas a hombres célebres son los novelones màximos y que deben manejarse al revés, como a los tercos vanidosos, mandàndoles que hagan lo que no deseamos que hagan: todo lo que afirma de sì el autobiografiado es lo que no fue y quiso ser.
Procediendo asì se saldrà siempre bien informado tras la lectura de memorias, confesiones, testamentos, diarios ìntimos, vidas y declaraciones de grandes hombres entrevistados. Asì, todas estas labores, o digamos: una autobiografìa hàbilmente consumad, os hace al propio tiempo desconocido y célebre. En verdad los autobiografados quedan, pues, como los ùnicos desconocidos auténticos. Hoy la publicidad se ha hecho tan esencial a todo, que la mera pasividad no nos gana concepto de desconocido; hay que tomarse las fadigas de una autobiografìa.
Bajo estas normas, algùn dìa podré decir:
Realicé la autobiografìa del màs experto y comprobado, y de mejor acabado, desconocido, de tan gran temperamento para no sabido que permitiò crear a su respecto el ùnico caso de ignorancia absoluta cientìfica digamos, acerca de alguien, y de tan varia y abundosa naturaleza que nunca fué posible concluir de ignorarlo, por abultado que fuera el acùmulo hecho de noticias faltantes de él.
Su gloria no se supo, y fue, en fin, el hombre que nadie lo supo, aunque tampoco sabemos si lo sabemos o lo ignoramos; quizàs ya es demaiado saber acerca de él, pues su sigularidad de indescubierto era tal que ni aun equivocaciones se podìan mantener a su respecto acertadamente.
(Mi elecciòn fue intencional, y previo recuento total en el mundo de no haber conocimiento alguno de él, interrogando a todas las personas de bastante edad, aptitudes y difusiòn para ignorar todos los puntos acerca suyo.)
Satisfece tanto, en fin, que salvo personas que hubieran salteado algunas pàginas, o que salteàndolas todas hubieran omitido corridamente el volumen, las demàs terminaban la lectura admirando que un solo autor pudiera ignorar tanto de otra persona y, tras este éxito, vinieron muchos a encargarme sus autobiografìas.
Pero no pudieron resignarse a que yo no les oyera dato alguno de los muchos que habìan acumulado para guiar a biògrafos. Sin el placer de dar datos de sì, que era lo primero a que habìa que renunciar en un tan estricto género biogràfico como el mìo, se retiraron desencantados.
Y sucediò también que personas que querìan pasar en el mundo como hombres que no habìan leìdo mi libro, fueron llevadas por la conversaciòn hàbil de algùn incrédulo de ello, a exhibir tan completa ignorancia en punto a mi desconocido absoluto, que dejaron comprender que sòlo podìan haberlo aprendido leyéndome.
Sòlo algùn critico de adviesa intenciòn hubo que me felicitò por el parecido con que habìa sacado a mi sujeto en aquellas pàginas. Los fotògrafos de damas y los biogràfos de desconocidos estamos en contra de semejante congratulaciòn y nos honramos con no granjeàrnosla.

* Estas nuevas noticias relativas al Desconocido que en el libro anterior ya conseguìmos hacerlo màs ignorado de como era en su natural, son adiciones parciales casi ociosas al infinito de su desconocibilidad, que no se prestarà nunca, en su dignidad, a la vulgar completez de datos de las Biografìas.

Macedonio Fernandez
Papeles del recienvenido - 1929


 

 

 

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