GOMEZ RE, EL TRANSFORMADOR DEL TANGO

by Alejandro Dolina

 

 

How long should the argument between old and new Tango be going on?
Franco Fortini said that the ideology needed to justify the existence of a self-proclaimed novelty is less expensive and as much as honest than a medecine's leaflet.
As far as we are concerned, we'd like to discuss about this ultimate New Tango - it's the fifth or sixth one, if memory serves - with anybody who could explain where is the new in it. On the other hand, we believe that we will see its extinction soon, in spite of the Chicholand subjects' heroicomic efforts to keep it alive.
Pending the merry event, it's not useless to go over recent history.
Ladies and Gentlemen, here below Nestor Gomez Re, the Tango Transformer. And at your left, the plenipotentiary Demiurge of Chicholand.

El arte nuevo - decìa Ortega - es impopular por esencia. Y no es que las muchedumbres no gusten de él. Sucede en verdad que no lo entienden.
- Al parecer, los géneros de vanguardia van dirigidos a una minorìa especialmente dotada. Por eso despiertan irritaciòn en la masa.
Cuando a uno no le gusta una obra, pero lo ha comprendido, se siente superior a ella y ya no hay motivo de encono. Pero cuando el disgusto que la obra provoca nace de no haberla entendido, queda uno como humillado, con una sensaciòn de inferioridad que necesita compensarse con muestras de indignaciòn.
Hasta aquì Ortega y Gasset. Ya sin su ardua ayuda, podemos sospechar que muchos artistas aspirantes, habiendo comprendido los argumentos sobredichos, buscan la imcomprensiòn como si se tratara de un valor estético. En ciertas circumstancias no es mala idea: muchas veces la desorientaciòn de los pajarones es señal de que se està recorriendo el camino correcto.
Sin embargo, buscando alejarse del entendimiento general, hay quienes se extravìan en los districtos del mamarracho.
No es muy audaz colocar el tango en el molde de estos criterios. Los tangos nuevos también son impopulares. El pùblico y la critica han dividido su opiniòn entre una minoria que los acepta y una mayorìa que los odia. Asì se ha generado una de las polémicas màs aburridas de la historia del pensamiento humano.
En los años dorados del barrio de Flores, las almas sencillas disfrutaban los tangos sin anàlisis, sin doctrina y sin militancia. Un joven escuchaba Sueño querido y se quedaba tan fresco, sin otras cavilaciones que las que podìa sugerirle la modesta letra.
Después, los Refutadores de Leyendas hallaron que los viejos tangos perjudicaban la pavimentaciòn general y el funcionamiento de los motores eléctricos.
- La velocidad de los modernos medios de transporte exige la creaciòn de tangos adecuados - señalaban.
Ya se sabe que algunos sectores de la poblaciòn - los farmacéuticos, por ejemplo - son muy sensibles a las alegorias con aviones y carretas, por eso aceptan con entusiasmo transformar su alma cada vez que se extiende la red de subterràneos.
En los bailes y teatros, los Refutadores interrumpìan a los cantores para preguntar qué sentido tenìa llorar el amor perdido en un mundo en el que existe la licuadora.
Lo extraño del caso es que estas argumentaciones fueron aceptadas por los artistas tangueros con resignaciòn y vergüenza. Muchos de ellos procuraron entonces situar sus obras - y hasta sus personas - a la altura del progreso, con un entusiasmo menos adecuado para el arte que para la sociedad de fomento.
Sin embargo - como siempre ocurre - el verdadero artista aparece por la puerta menos prometedora.
Vale la pena que recordemos hoy a Néstor Gómez Re, el transformador del tango.
En realidad, era un mùsico corriente que vivìa en la calle Fray Cayetano. Tocaba el bandoneòn con cierto decoro y dirigìa un modesto sexteto. Tal vez el demasiado trato con estudiantes de derecho, psicòlogos, operadores de radio y anestesistas acabò por avergonzarlo de su profesiòn. Cuando los primeros mùsicos proclamaron la nueva fe transformadora, él se entregò apasionadamente a ella. Es posible que al principio no comprendiera demasiado: cuentan que se limitaba a ocultar y disimular el tango que tocaba, con hàbiles circunloquios musicales. El pùblico inocente recibìa aquellas creaciones como adivinanzas.
- Es El Esquinazo...!
- No, hombre... Es El Torito!
- Para mì, es Corralera...
Pero con el tiempo, Gòmez Re encontrò su propia forma de romper con las formas establecidas.
Viendo que casi todos los creadores novedosos competìan en el bizantinismo de los arreglos musicales, él pensò en la posibilidad de hacer arreglos en las letras.
No suponga el lector sencillas correciones de los versos menos felices. La innovaciòn iba mucho màs lejos.
Por empezar, al cantor convencional se le agregaba un coro que comentaba o glosaba la acciòn central del relato tanguero, siguiendo lìneas musicales de contrapunto, o aprovechando pasajes, contestaciones, partes de violìn o meros firuletes caprichosos.

MI NOCHE TRISTE
Cantor solista: Percanta que me amuraste
Coro: Sin ninguna razòn
Cantor solista: En lo mejor de mi vida
Coro: En plena juventud
Cantor solista: Dejàndome el alma herida y espinas en el corazòn
Coro: Mi pobre corazòn y lo que es màs...
Cantor solista: Sabiendo que te querìa, que vos eras mi alegria y mi sueño abrasador
Coro: Brasa y abrazo soñador
Cantor solista: Para mì ya no hay consuelo
Coro: No
Cantor solista: Y por eso me encurdelo
Coro:
Cantor solista: Pa’ olvidarme de tu amor
Coro: Sigamos por favor...

A veces, el propio cantor interpretaba letra y mùsica transformadas, agregando notas o simplemente cantando las variaciones, como en:

AMURADO
Una noche màs tristona
que la pena que me embarga en esta triste situaciòn
vì que tomò su bagayito y amurado medejò;
se las tomò sin saludar con la mayor resoluciòn.
No le dije una palabra
ni el màs mìnimo reproche, ni la sombra de una queja;
la miré que se alejaba
y pensé: qué mala suerte, para mì todo acabò.

Muy pronto, Gòmez Re comprendiò la necesidad de aceptar la colaboraciò de un poeta. A falta de otros postulantes, se resignò a trabajar con Carlos M. Caron, un escritor de Liniers experto en novelas policiales. De este modo, nacieron los Tangos de Detectives, expresiòn breve y musicalizada de la Colecciòn Rastros.
Naturalmente, los misterios propuestos no eran demasiado complejos. Sin embargo, algunos temas aparentaban cierta dignidad. Quien matò al pardo Ramirez? Sangre junto al buzòn, El testigo insobornable y la milonga Chantaje en Villa Lugano, fueron los màs logrados.
Reproduciremos, seguidamente, algunas lineas de inexplicable eficacia:

Ceba raro el morocho, observò el cana
cacha siempre la pava con la izquierda...

El asesino zurdo

No crea que me llevo de chimentos:
la batieron sus huellas digitales

La gringa impìa

La vida y la cana
se burlan de mì
me acusan de un crimen
que no cometì...

Falsas pruebas

Los Tangos Infantiles no pasaron del primer intento. Eran tanguitos de hadas y ogros reos, con princesas encerradas en galponcitos de la Paternal.
La codicia los llevò màs tarde a componer una serie de Tangos Pornogràficos como Entre los yuyos, El barbudo y Que nunca te falte.
Los autores tradicionales del barrio, como Anselmo Graciani, se oponìan enconadamente al trabajo de Gòmez Re.
Manuel Mandeb tuvo la mala idea de organizar una mesa redonda con la presencia de tradicionalistas y renovadores, en las instalaciones del club J.M.Bosch de Villa Excelsior. El tìtulo del debate fue: Que es el tango?
De entrada, nomàs, Ives Castagnino postulò la definiciòn ostensible.
- El tango es esto - dijo.
Tocò El apache argentino con su guitarra y se fue dando un portazo.
Muy pronto se perfilaron dos criterios opuestos. Uno restringido, que acotaba el género con rigidas exigencias. Otro amplio, que extendìa el tango hasta el confin del universo. De este ùltimo sector proviene el “pantanguismo”, escuela que sostiene que todo es tango, lo que significa al mismo tiempo que nada lo es.
La discusiòn terminò con la oportuna intervenciòn de la policia, reparticiòn que tiene ideas propias acerca de la mùsica popular.
Desde aquella noche, Gòmez Re empezò a interesarse por la discusiones y a descuidar su vida artistica. La preparaciòn de mortiferos silogismos le restò tiempo para tocar el bandoneòn. Sus ùltimas actuaciones consistìan redondamente en conferencias.
A decir verdad, son muchos los que hoy padecen un vicio semejante. Màs fàcil es encontrar ensayistas o historiadores tangueros que cantores o guitarristas.
Ante la defecciòn de Gòmez Re, otros artistas tomaron la antorcha.
Un grupo de la calle Caracas cambiò primero los instrumentos, luego el ritmo, màs tarde las letras y, finalmente, el nombre mismo del tango, al que llamaron rock.
Los profesores universitarios, los sociòlogos y los pisaverdes se declararon partidarios de Gòmez Re y sus sucesores, y lo nombraban a cada pàrrafo en sus charlas y peroraciones.
En toda clase de actos pùblicos se anunciaba la muerte de los tangos viejos y su remplazo por el Neotango Internacional, que arranca làgrimas a los belgas arruespes.
Confinados en reducidos cenàculos, los Retrògrados del Ayer solicitaban la prohibiciòn de los tangos posteriores a 1940.
Gòmez Re se retirò para siempre y no volviò a actuar en pùblico. El ruso Salzman juraba haberlo visto en una cervecerìa de Los Toldos, tocando sin adornos el tango Milonguita.
Los enfrentamientos polémicos siguen hasta hoy.
Nadie parece haber reparado en algo terrible: el tango nuevo ya es viejo. Si se trata de juzgar que el arte no es eterno y màs aun, que ni siquiera dura mucho, es necesario confesar que las invenciones renovadoras son ya lugares comunes.
Por qué no aparecen nuevos demoledores para hacer probar a los Gòmez Re su propia medicina?
Las reflexiones iniciales de Ortega son de 1919. Es que tan luego el arte nuevo, que auspiciaba el desalojo de las formas càsicas, pretenderà quedarse para siempre?
Temo que a las espaldas de los bandos tangueros, las multitudes se han ido a casa.
La ùnica esperanza està en la apariciòn del artista. Ése que se presenta por la puerta menos prometedora y, sin doctrina ni explicaciones, llega al rincòn màs secreto del alma.
Las buenas gentes de estos tiempos deshilachados no pierden la esperanza.

© Alejandro Dolina
Cronicas del Angel Gris, 1986

 

COVER            VERSIONE ITALIANA

 

©left Nueva Compañia Tangueros